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viernes, 18 de febrero de 2011

Premios Empresariales Mercados del Vino y la Distribución



Empieza la cuenta atrás!!!  Sólo quedan 3 días!

Estamos a las puertas de una nueva edición de los Premios Empresariales de Mercados del Vino y la Distribución.
La entrega de los galardones tendrá lugar el próximo 21 de febrero en la Real Casa de Correos en un evento presentado  por el periodista Carlos Herrera. 

 Esta será la primera vez que se informará a través de nuestra red, WineClan, en tiempo real de un evento en nuestro sector y qué mejor bautismo de fuego que la IV Edición de los Premios Empresariales Mercados del Vino y la Distribución



Aquí podrás consultar el relato más detallado del evento en directo, finalistas, fallo del jurado...

www.wineclan.com

Y recuerda si todavía no eres usuario de nuestra red apúntate en  http://www.wineclan.com/es/usuario/registrados

Es muy sencillo y podrás disfrutar y mantenerte informado de las novedades de tu red social del vino.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

¿Vid, vino, distribución... I+D+i?


 La investigación, el desarrollo y la innovación en viticultura, enología y economía del sector del vino y, por supuesto, su divulgación y su comunicación han sido y son una preocupación y ocupación permanente de nuestro periódico, que no sólo tiene una sección fija en estos sentidos, sino que desde su comienzo instituyó un premio empresarial a la labor investigadora de las empresas, dentro de los Premios Empresariales de Mercados del Vino y de la Distribución.



Creemos que la investigación es un gran motor que desarrolla y tira de los sectores, y el nuestro, el del vino, no es ni puede ser ajeno a ello. La investigación en el sector vitivinícola cuenta con una larga tradición en el mundo y también en España. Principalmente, la investigación se ha desarrollado en universidades e institutos públicos, tanto de carácter nacional como regional, y en las últimas décadas, y de forma todavía tímida, se han ido sumando las bodegas y las empresas de la industria auxiliar del sector. La industria auxiliar ha sentido la necesidad de participar en investigación, pero la producción, las bodegas, son pocas las que hacen investigación, solas o en colaboración con instituciones públicas o con otras bodegas. La razones son múltiples, algunos ignoran el interés de la investigación o no tienen dimensión o no disponen de medios humanos o materiales, etc., y además desconocen que existen fórmulas de asociación, organismos y empresas a los que recurrir y con quienes se puede colaborar y, por supuesto, recursos económicos disponibles para este fin.

La mayor parte de los fondos dedicados a la investigación son públicos, las empresas hacen, salvo excepciones, pocos esfuerzos, pero se quejan de la situación. La mayor parte de las empresas y de los empresarios del vino no tienen criterios para participar en investigación y muchos, cuando participan, lo hacen mal, emplean mal los recursos ajenos y los pocos propios que aportan, aunque la soberbia y la ignorancia no les deja verlo y reconocerlo, y a pesar de existir personas, empresas y organismos a los que recurrir, para poder participar en una investigación útil responsable y por supuesto rentable.



A nivel público, la investigación y los investigadores han crecido, si bien los desequilibrios son notables regionalmente y en cuanto a las líneas y áreas de investigación existen sesgos importantes y situaciones caprichosas consentidas. Si consideramos que somos el país con más superficie de viñedo del mundo y normalmente el tercero en producción, contemplamos los viñedos y los vinos y vemos el panorama de la maquinaria en la viticultura y en la enología, productos vitícolas y enológicos utilizados en el mundo, y observamos que el desarrollo de la vitivinicultura y que la procedencia de los medios de producción son mayoritariamente de otros países, y si a eso le añadimos el descenso en el consumo de vino interior (menos de 16 litros por habitante y año) y las dificultades de comercialización interior y exterior, debemos preguntarnos si los medios y los esfuerzos que dedicamos en materia de investigación en viticultura, enología, economía y comunicación son suficientes y están bien empleados. La situación nos hace pensar que no.


Consejo Editorial
Mercados del Vino y la Distribución

jueves, 9 de septiembre de 2010

La importancia de los gestos, el valor de los datos.

Hace unos días leí una entrevista a un maestro en lenguaje no verbal. La importancia de la entrevista no está en lo que este experto nos cuenta de su disciplina, sino en lo que las nuevas tecnologías han conseguido hacer de esta relevante ciencia que ya conocemos desde hace muchas décadas. La noticia es la reciente creación de un software que interpreta este lenguaje gestual, lo cuantifica y lo cualifica. Es decir, las máquinas
pueden saber si mentimos, lo que sentimos. Pueden saber más de nosotros que nosotros mismos, se pueden convertir en nuestros psicoanalistas.

Los pasos que la sociedad va dando hacia “un mundo perfecto” son espeluznantes. Las jóvenes generaciones tienen en Internet toda su vida, sus intimidades, sus secretos a voces. Nosotros, nuestros números de cuenta bancaria; los minutos y los días, con sus horas de llamada, correspondientes a los números de teléfono de las personas con las que hablamos; los sitios donde compramos con el detalle de nuestra lista de la compra, de modo que se puede saber el día que estamos con gripe por la cantidad de caramelos de menta que compramos (por poner el ejemplo más banal). Ahora también sabrán cuándo nos han roto el corazón. El enorme peligro que esto implica para la vulnerabilidad de nuestra intimidad es tan evidente que me siento incapaz de imaginar sus consecuencias. Uno de los ejemplos que dan sobre la utilidad de este invento es cómo se puede prever el resultado de una negociación a los pocos minutos de su inicio, sin escuchar una sola palabra! Puede hacerse en remoto, a kilómetros de distancia, sin que sea percibido por aquellos que están siendo observados! En contraposición al enorme interés que para las compañías tiene el individuo, el inmenso valor de todos y cada uno de los datos que nos definen, por su potencial como usuario, cliente, votante, se evidencia el enorme desinterés que parecen tener los colectivos para el individuo. Es decir, el ciudadano de a pie tiene cada vez menos posibilidades de conocer lo que hacen sus jefes, sus gobernantes, porque no dispone ni de los mismos recursos ni de la tecnología necesaria, que obviamente es compleja y cara. Pero lo más grave es que cada vez le importa menos. La distancia que se esta generando entre la clase política o empresarial y la sociedad es alarmante. El común de los mortales está sumido en la vorágine del día a día. En unos casos se limita a sobrevivir y en otros a no perder posiciones en la carrera del crecimiento. En ambos casos, caminos divergentes que tienden a perderse en el infinito. Sin embargo las empresas, los sectores, también tienen gestos, los gobernantes tienen gestos evidentes que no se molestan en ocultar a los pocos que aún se dedican a interpretar. Gestos que hoy día nos hablan de cambio en los valores, en los intereses y en las prioridades. Gestos para los que no hay software que certifique, por lo que siempre podrán ser negados, pero no por ello menos reales, menos elocuentes. Tanto la importancia de los gestos como el valor de los datos debería estar en el punto de mira de todos aquellos a los que aún importe el ser humano, aquel que desaparece entre la frialdad de las tecnologías o los números de las estadísticas de las que todos formamos parte.

Los recientes acontecimientos acaecidos a raíz de nuestra victoria en el Mundial de Fútbol evidencian lo fácil que resulta manipular a las masas –es tan obvio lo que nos moviliza. Ante semejante panorama, se hace imprescindible la legislación preventiva, tolerancia cero a la posibilidad de caer en la tentación.



Monica Muñoz Blanco
Editora de Mercados del Vino y la Distribucion.